Finalmente, después de 36 horas de vuelo y casi tres días de espera por las maletas perdidas, me encuentro a gusto en India. Uno apenas puede creer que lo que está viviendo o a punto de vivir es real.

Los viajes que nos proponemos realizar a fin de año cuando damos la vuelta a la manzana con maletas vacías quien sabe porqué nunca llegan a realizarse, o bueno, casi nunca; pero cuando eres parte de las personas que logran viajar a lugares maravillosos, debes estar completa y  profundamente agradecido con Dios y con la vida, y definitivamente lo estoy.

Al final, la mezcla de todas mis experiencias, tanto buenas como malas, harán seguramente de este viaje algo inolvidable y único

No sé, sin embargo, qué pensar sobre lo que pasará durante los próximos meses, pero creo que el punto es precisamente no hacerlo, y dejarme sorprender por todo lo que este país tiene para ofrecer. Al final, la mezcla de todas mis experiencias, tanto buenas como malas, harán seguramente de este viaje algo inolvidable y único.

Comienzo a conocer muchas personas increíbles, con mis mismas dudas y las mismas ganas de ayudar tanto como de aprender. Hay muchos voluntarios aquí, sobretodo de Alemania, y uno de ellos es mi compañero de cuarto durante este campamento de orientación: su nombre es Phillip, tiene 22 años y afortunadamente congeniamos muy bien.

Siento que, definitivamente este lugar es especial, aún cuando hemos conocido muy poco por el momento. Sé que hay algo detrás de los campos de tierra rojiza donde decenas de indios juegan criquet en las mañanas; detrás de las sesiones de yoga al amanecer; de la comida picante, los coloridos saris y del curioso acento de los locales; algo al parecer... indescriptible.

Heifer Ecuador

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