Aun recuerdo esa tarde en la que Susana (la responsable de lo/as voluntarias en la estructura) llegó al Centro Diurno mientras yo hablaba con Mariuccia. Se sentó con nosotras y escuchó toda la historia que la anciana me contaba. Susana estaba encantada con cada detalle que la señora de noventa pronunciaba y yo, yo terminaba de convencerme que Mariuccia sería uno de los mayor regalos que he tenido hasta hoy.

Una semana después, Susana me llamó a su oficina y me dijo: "Krus, se que tienes una relación muy bonita con Mariuccia y quisiera saber si te interesa escribir la historia de como la señora conoció a su marido. Es decir, quieres hacerle una entrevista y darme un articulo para publicarlo en el periódico de aniversario del Refugio?". Yo la miré con alegría y sin pensarlo dos veces dije que si, pero le advertí que lo haría a mi manera, ya que no me gustaba la idea de escribir un: pregunta/respuesta. Ella acepto riendo y antes de verme desaparecer por la puerta dijo: "tienes una semana"...

Heifer Ecuador

Compartir
Puedes compartir esta publicación
en las redes sociales: