El día 29 de julio emprendí una aventura que había comenzado a planearla hace ya mucho tiempo. Mi destino era Mozambique, uno de los países más pobres del mundo, ocupando el puesto 178 de 187 en la tabla del índice de desarrollo humano de las Naciones Unidas.

Mucha gente me preguntaba con un tono de preocupación y curiosidad, porque elegí pasar 6 meses en África, una pregunta a la que realmente no puedo dar una respuesta concreta, aun peor es cuando me preguntan porque elegí Mozambique como mi destino. Lo único que sé es que, sea cual sea mi explicación no la entenderían. Supongo que se debe tener más que una visión de turista para poder elegir tan extraño destino. Tiene que ser mas una visión realista digo yo.

Ahora la pregunta es porque volar hasta África, si en Ecuador también existen muchísimos problemas. Simpaticen con mi respuesta o no, para mi es igual, pero creo profundamente, que conocer los problemas y las soluciones que enfrentan otros países en desarrollo, puede ser de infinita utilidad para entender de mejor manera los problemas que afrontamos los países desfavorecidos por la historia. ¿Cómo? Eso todavía no lo se, este es mi primer mes aquí, recién estoy adaptándome a esta nueva cultura y aun se me hace difícil encontrar respuesta a esa pregunta, a pesar de mis intentos de hacerlo día tras día.

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Mi Familia!

Desde la primera vez que pisé suelo Mozambicano me sentí como un alienígena en otro planeta, aquí todo es tan diferente y parecido a la vez. La ciudad de Maputo en si tiene muchas similitudes con ciudades costeras del Ecuador y en general prevalece una atmosfera más relajada, que me recuerda más a los países latinoamericanos que a los europeos. Algo que me apasiona de Mozambique es la cantidad de lenguas habladas en el país, solo en la capital se habla Changana y Ronga, aparte del portugués, que se habla en todo Mozambique.

La comida aquí no es tan diferente a la que conozco de Ecuador, se come mucho arroz, pollo, carne y pescado, la dieta es muy variada y se come bastante.

Mientras se viaje mas lejos de una ciudad, más lenguas se van a encontrar y menos portugués, por ejemplo, las lenguas habladas en el norte de Mozambique son completamente diferentes a las que se hablan en el sur, y este es solo un pequeño ejemplo la riqueza de este país “pobre”. La comida aquí no es tan diferente a la que conozco de Ecuador, se come mucho arroz, pollo, carne y pescado, la dieta es muy variada y se come bastante. La gente es igualmente alegre y amigable, al comienzo actúas con desconfianza y precaución ante todo aquel que se te acerque en la calle, debido a que el entorno en el que he vivido dicta que toda persona negra africana va a intentar agredirte, robarte, o estafarte por el hecho de no ser negro.

Me dolió mucho darme cuenta que aunque yo no comparto esos pensamientos, mi subconsciente los había tomado y aceptado como ciertos. Pero la realidad de los mozambicanos al menos, es que son gente alegre, hospitalaria y que ciertamente no necesitan de grandes riquezas para disfrutar de la vida. No estoy diciendo que no les  falte nada, por lo contrario, les hace falta muchas cosas y gran parte de la  población vive en condiciones durísimas, lo que les obliga a actuar de una manera errada, pero es con el único objetivo de sacar máximo provecho con lo que poco que tienen.

La vida aquí es mucho mas difícil, no he conocido una ducha caliente desde que deje Ecuador, muchas veces ni hay agua, en la mayoría de comidas, la bebida es agua hervida (que no me molesta de hecho, pero si se extraña un juguito de vez en cuando), para ir a mi proyecto tengo que viajar por 45 minutos o una hora en un pequeño bus llamado “Chapa”, que normalmente va repleto, pero no tipo la hora pico en Quito, aquí conocí lo que es un bus lleno.. jeje.

El proyecto que elegí trata directamente con el desarrollo, el nombre es Kulima, que significa cultivar en lenguas locales. Me pareció genial cuando lo vi por primera vez en la página web de ICYE, pero tengo que admitir que ahora que estoy en el ha sido un tanto decepcionante, pues se trata más de trabajo de oficina y no de campo, como mencionaba la pagina web. Mis colegas aquí son bastante agradables. Hasta ahora me he dedicado a ayudar a elaborar y redactar propuestas de proyectos para empresas grandes con capacidad de financiamiento, como la petrolera italiana ENI.

El proceso de elaboración de las propuestas, no estoy tan seguro de que sean elaborados de la forma correcta con las bases necesarias. Se empieza a escribir las soluciones lógicas en un corto periodo de tiempo y sin ningún tipo de estudio acerca de la población objetivo, aparte de lo que encuentren en Internet.

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Además la mayoría de información encontrada es de reportes de años pasados como el 2005.  Pero supongo que esa es la forma de trabajo en Mozambique, primero se dispara, después se pregunta. Aquí vivo en la casa de una señora de 60 anos, más o menos, pero tienen más hijas y nietos que pasan en la casa la mayoría del tiempo. La verdad que son bastante agradables, aparte de ciertas diferencias culturales.

Como dijo Horacio en el campamento (el coordinador de voluntarios aquí, mejor conocido como Bonny), ya nos vamos a dar cuenta y acostumbrar a esas diferencias. Mi barrio tiene el nombre de Choupal, queda a unos 45 minutos de el centro de la ciudad, la verdad es que es un barrio tranquilo, supongo que tuve suerte, a otros voluntarios les toco otros barrios un poco mas “delicados”.

El campamento me gusto, fue más simple que el de Ecuador. Fue realizado en una casa de una de las familias hospederas, había 3 cuartos para 9 voluntarios, aunque fue un poco apretado, la verdad que no incomodo a nadie. El seminario fue más simple, pero atendió a las cosas que se deben prestar atención en nuestra estadía aquí.

El tiempo pasa volando y ya casi se cumple un mes de mi llegada aquí, ha sido dura la adaptación, pero creo que ya casi estoy completamente adaptado. Solo me falta un poco de seguridad al caminar en la calle, pero supongo que es normal cuando a la segunda semana de llegado, intentan asaltarte en una zona tranquila de la ciudad jeje.

Espero con gran ansiedad los siguientes meses y estoy seguro que van a ser buenos, pues siento el apoyo de toda mi familia y amigos, que mantienen contacto conmigo para preguntar como estoy y demuestran interés en saber de mí. No saben cuánto ayuda eso, se siente como si nunca estuvieras solo.

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Heifer Ecuador

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